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    <title>Impacto Venezuela</title>
    <subtitle>Entrevistas exclusivas y contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en tu ciudad.</subtitle>
    <updated>2024-03-30T11:38:30+00:00</updated>
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            ¿COSQUILLAS en el estómago? Esta es la explicación científica de esta sensación tan particular
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                <![CDATA[Impacto Venezuela]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/BdvDoSKrUjHa8WGkiFGV_t432ro=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://impactovecdn.eleco.com.ar/media/2024/03/intestino.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>
Sin ninguna duda, el intestino y el cerebro se vigilan mutuamente. Los científicos tienen ahora la tarea de ahondar más en las acciones moleculares que permiten que se produzca esta comunicación



<p>¿Quién no ha sentido nunca como un cosquilleo en el estómago antes de una presentación importante? </p>



<p>Es sin duda una experiencia que nos resulta familiar a todos, y sin embargo, los científicos aún no conocen su causa exacta. </p>



<p>El eje intestino-cerebro –la influencia del cerebro en el tracto gastrointestinal y viceversa–cobra cada vez más interés en el mundo científico.</p>



<p>Una reseña de literatura científica, publicada recientemente en Neuropsychiatric Disease and Treatment, recopilaba los conocimientos actuales sobre el eje intestino-cerebro y más concretamente el papel de los cientos de billones de microorganismos presentes en el tracto digestivo.</p>



<p> Los autores argumentan que las personas que padecen algún tipo de enfermedad relacionada con el cerebro tienen una microbiota alterada: aquellos con depresión y ansiedad, trastorno del espectro autista, síndrome del intestino irritable (SII), o enfermedad inflamatoria intestinal (IIE) tienen una microbiota distinta de las personas en buena salud. </p>



<p>Lea también: El cáncer afecta cada vez más a los menores de 50 años</p>



Vínculo entre el estómago y el cerebro



<p>Pero estos vínculos, por muy interesantes que nos parezcan, no significan necesariamente que el cerebro y el intestino se influencien mutuamente.</p>



<p>La cuestión esencial que hay que plantearse es si modificar experimentalmente la microbiota puede alterar el cerebro y viceversa. Los autores de esta síntesis citan ejemplos que demuestran que esto puede ser cierto para gente sana.</p>



<p> En uno de los estudios mencionados, al someter a resonancias magnéticas a mujeres sanas que habían consumido un producto lácteo fermentado con cuatro probióticos, los investigadores constataron diferencias en la actividad de ciertas partes del cerebro que controlan las emociones y las sensaciones.</p>



<p> Por otro lado, otro estudio ha descubierto que tras haber consumido un producto a base de probióticos, los niveles de sufrimiento psicológico de voluntarios sanos disminuían.</p>



<p> A pesar de que no todos los estudios han mostrado efectos positivos en el cerebro, cada vez más pruebas apuntan a que en individuos sanos la microbiota y el cerebro están en comunicación constante.</p>



<p>El paso siguiente es descubrir cómo se produce esta comunicación. ¿Estarán la microbiota intestinal y el cerebro comunicándose a través de los nervios? ¿De señales hormonales?</p>



<p>La comunicación entre el cerebro y el intestino parece depender de al menos dos elementos: las neuronas del sistema nervioso entérico (SNE) y el nervio vago.</p>



<p>El tracto gastrointestinal tiene su propio sistema nervioso, el SNE, responsable de que los intestinos funcionen correctamente, facilitando que los alimentos circulen por el sitio adecuado en el momento adecuado.</p>



<p> Los autores de esta reseña citan pruebas de que la microbiota puede ejercer un efecto « eléctrico » en ciertas células transmisoras de impulsos del SNE. </p>



<p>Estas neuronas han reducido la excitabilidad en ratones sin gérmenes; al reintroducir una microbiota sana en los roedores, la excitabilidad recobraba su nivel inicial. Pero eso no es todo: alimentando a los ratones con Lactobacillus reuteri, se incrementaba el potencial de generar señales de este tipo de neuronas.</p>



<p> Es incluso probable que diferentes tipos de bacterias influyan sobre las neuronas del SNE de manera diferente, algunas con tendencia agudizar la excitabilidad y otras a disminuirla.</p>



<p>Otro actor esencial en la comunicación intestino-cerebro es el nervio vago, el décimo de los 12 nervios craneales que conecta el cerebro y la médula espinal. </p>



<p>Los mensajes viajarían en ambas direcciones a través del nervio vago. En un experimento, se observó que administrar Lactobacillus rhamnosus a roedores reducía sus niveles de ansiedad y depresión, pero esto no se producía si los ratones habían sufrido una extirpación de una sección del nervio vago.</p>



<p>La comunicación entre la microbiota y el SNE influye en el nervio vago. Algunas hormonas intestinales y ciertos péptidos podrían asimismo incitar al nervio vago a comunicar con el cerebro. </p>



<p>Además, actualmente se están investigando numerosas otras vías de comunicación, incluidos el sistema neuroendocrino (células que producen y liberan hormonas) y el sistema inmunitario.</p>



<p>Si el intestino y el cerebro envían constantemente mensajes en ambos sentidos, ¿se podrían cambiar estos modificando la microbiota? ¿Nos llevaría entonces este descubrimiento a poder diseñar nuevos tratamientos para los trastornos relacionados con el cerebro?</p>



Algunos estudios



<p>Según los autores, la literatura acerca de la forma en que los agentes moduladores de la microbiota pueden afectar al cerebro es escasa. Sin embargo, existen ciertas pruebas de que los probióticos y prebióticos pueden reducir los síntomas de ansiedad y de depresión en ciertos grupos. </p>



<p>Un estudio, por ejemplo, ha demostrado que el probiótico Lactobacillus Casei Shirota reducía la ansiedad en pacientes con síndrome de fatiga crónica.</p>



<p> Otro ha constatado que un prebiótico disminuía los niveles de ansiedad en un subgrupo de pacientes con SII. </p>



<p>Los probióticos también han demostrado favorecer unos mejores resultados clínicos en la encefalopatía porto-sistémica, un síndrome neuropsiquiátrico, asociado a disfunciones hepáticas y digestivas.</p>



<p> En modelos animales, los probióticos, prebióticos, antibióticos y trasplantes fecales han demostrado poseer el potencial para alterar la microbiota intestinal y su manera de comunicarse con el cerebro, pero aún es necesaria más investigación.</p>



<p>Sin ninguna duda, el intestino y el cerebro se vigilan mutuamente. Los científicos tienen ahora la tarea de ahondar más en las acciones moleculares que permiten que se produzca esta comunicación y ayudarnos así a entender la importancia del eje intestino-cerebro para la salud humana.</p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/BdvDoSKrUjHa8WGkiFGV_t432ro=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://impactovecdn.eleco.com.ar/media/2024/03/intestino.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Sin ninguna duda, el intestino y el cerebro se vigilan mutuamente. Los científicos tienen ahora la tarea de ahondar más en las acciones moleculares qu...]]>
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                <updated>2024-03-30T11:38:30+00:00</updated>
                <published>2024-03-30T11:38:23+00:00</published>
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            ¿Por qué las cosquillas producen risa?
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/YwtHA2Fr8B6JmAVsmzxFNQMQTtg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://impactovecdn.eleco.com.ar/media/2022/12/pie_cosquillas.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>
Las cosquillas constituyen una reacción de autodefensa del organismo, es decir, un instinto primitivo que obliga a reaccionar al cuerpo ante situaciones de peligro



<p>Es probable que en algún momento de tu vida te hayan hecho cosquillas, te hayan tocado repetidamente de una manera que provoque sonrisas, risas y movimientos involuntarios. </p>



<p>El cosquilleo puede ocurrir en muchos lugares del cuerpo, pero los más comunes son la caja torácica, la axila y la planta del pie. </p>



<p>El cosquilleo suele ocurrir en el contexto de relaciones íntimas: los padres hacen cosquillas a sus bebés y niños pequeños; los hermanos, las parejas románticas y los amigos cercanos a veces se hacen cosquillas entre sí. Algunas personas parecen tener más cosquillas que otras.</p>



<p>Si se hacen suavemente, resultan placenteras, pero cuando duran demasiado tiempo o su intensidad es excesiva, pueden ser mucho más que molestas; por eso, las cosquillas son tanto un clásico del jugueteo y el ligue como un elemento de tortura. </p>



<p>Lea también: ¿TE GUSTA BESAR? No es tan simple, incluso hay una ciencia que estudia esta costumbre</p>



Autodefensa



<p>En realidad, las cosquillas constituyen una reacción de autodefensa del organismo, es decir, un instinto primitivo que obliga a reaccionar al cuerpo ante situaciones de peligro como, por ejemplo, prevenir los ataques ponzoñosos de una araña o un escorpión que caminan sobre la piel. </p>



<p>Esta es la razón por la que no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos: si nuestro cerebro no tuviera la capacidad de realizar un seguimiento de los movimientos de nuestro cuerpo y las sensaciones que causan, sentiríamos constantemente como si nos cepillaran y pincharan, y sería difícil dedicar nuestra atención a algo más. </p>



<p>Pero no es así: tu cerebro sabe que los dedos que te pinchan en la caja torácica son tus propios dedos, por lo que marca la respuesta sensorial.</p>



<p>La señal producida por la estimulación de los receptores táctiles de la dermis viaja hasta dos regiones cerebrales: la corteza somatosensorial, que procesa el tacto; y la corteza cingulada anterior, que gestiona la información agradable. Las neuronas de estas áreas desencadenan una respuesta inmediata en forma de bruscos movimientos corporales y una risa nerviosa difícil de controlar, reseña Muy Interesante.</p>



¿Muerte por cosquillas?



<p>Si estas reacciones interfieren en la regulación de los músculos involuntarios que controlan la respiración, pueden causar espasmos e incluso asfixia. </p>



<p>La situación de estrés que produce el cosquilleo también puede ocasionar un fallo cardiaco, eso sí, siempre y cuando la persona padezca alguna dolencia en el corazón.</p>



<p>Ambos casos son muy extraños en la literatura médica, y lo normal es que las consecuencias más nefastas de unas cosquillas no pasen del enfado de la víctima mientras se retuerce de risa.</p>



<p>La investigadora Irene Thompson recoge en su libro Tortura china por cosquillas como esta práctica se impartía durante la Dinastía Han (206-220 d.C) como método de castigo para los traidores, ya que no dejaba marcas. </p>



<p>No obstante, no hay registros de ninguna muerte debido a este tipo de sufrimiento.</p>
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                <updated>2022-12-04T12:41:44+00:00</updated>
                <published>2022-12-04T12:41:38+00:00</published>
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